Las cinco lecciones del
proceso de la Selección Colombia
En el 2012
José Pékerman, y su cuerpo técnico, se hizo cargo de la Selección Colombia. Y
de ese tiempo para acá, el grupo ha trabajado con la convicción de, primero,
lograr la clasificación al Mundial de Brasil y, luego, de hacer una buena
participación. Algo que superaron tras la llegada hasta cuartos de final. Esa figuración en la Copa del Mundial 2014 nos hace
reflexionar, analizar y de todo eso hemos sacado cinco claves que ha tenido
todo este proceso exitoso del combinado nacional.
Continuidad, modelo de juego, cotización de la plantilla,
conquista y gloria y la renovación son los puntos en los que se basó el
seleccionado colombiano durante este tiempo y que han quedado de enseñanza.
Sería importante fortalecerlos para que el proceso no se rompa.
Continuidad del comando técnico. Será la primera jugada clave en esta continuación del proyecto
Selección Colombia. Llegaron en un momento decisivo, hubo una progresiva
adaptación de parte y parte, ideas y actuaciones acertadas a través del
convencimiento, algo muy importante: resignación de egos por parte de los
jugadores, que le han dado a este grupo una inquebrantable cohesión de equipo.
El modelo de juego. El estilo, el juego de combinaciones precisas, de tenencia de
pelota para dar una gestión inteligente a los aconteceres del partido, ese
ataque demoledor por bandas imponiendo superioridades para llegar al fondo o
entrar en diagonal de cara al gol, y traer de vuelta un juego más constante a
través de los 90 minutos, que propuso en el último año de eliminatorias, será
uno de los objetivos básicos que emprendan el comando técnico, el grupo de
jugadores que se elijan. Ese trabajo ya lo hicieron, lo tienen, simplemente
hacerlo de nuevo.
Los entrenadores y jugadores. Colombianos a partir de este momento aumentará su registro de
cotización en el mercado internacional. Aunque los jugadores de la selección
ninguno jugaba en nuestro país, son nacidos aquí, acá aprendieron bases para
llegar a triunfar en el extranjero con mejores posibilidades. A más
reconocimiento más obligaciones, más responsabilidades, mejores actuaciones.
Es más importante la conquista de la gloria que la gloria de la
conquista. Dijo alguien
hace muchos años, porque allí en la conquista está el verdadero aprendizaje, lo
que te hace más grande, es ese camino que te va convirtiendo en el ser de
excelencia que se necesita para obtener después la gloria. Colombia ha hecho
algo importante para su historia pero más valioso ha sido la experiencia que
vivió ante grandes rivales partido tras partido, soportando presiones e
ilusiones de un país que quería el triunfo total. Hoy Colombia ganó lo más
importante, lo que vivió lo llevará más adelante a superar este episodio
grandioso. Y llegar a la gloria, los éxitos, los logros, los elogios, la
euforia.
Algunos jugadores. Por su edad, su desgaste que eso con lleva, que han sido
indispensables en este proceso ya no estarán de nuevo en la cancha, y en ese
aspecto Colombia deberá comenzar a trabajar en la elección, consolidación de
esos líderes que refuerzan ideas del entrenador en el vestuario, generan
interacciones sinceras, respetuosas, comprometidas, lealtades que no se transan
por nada del mundo y sostienen la estructura grupal, y le dan seguridad al
equipo, y que además son su mano derecha.
La Copa Mundo valorizó
la bolsa colombiana
La euforia que se vive en el país y los elogios que se escuchan
en el extranjero tienen al fútbol colombiano de moda y eso no ha sido
indiferente para los grandes clubes europeos, que se abalanzan por los
colombianos que estuvieron en el Mundial.
Sin duda el que más se valorizó fue James Rodríguez, por el
momento goleador de Brasil 2014, con seis tantos, por quien su equipo, Mónaco,
le pidió al Real Madrid 75 millones de euros.
Goleador del Mundial Brasil 2014, James Rodríguez
El
jugador cucuteño del Mónaco finalizó en lo más alto de la tabla de goleadores
con seis goles, dos asistencias, cinco partidos disputados y 399 minutos en
cancha. De esta manera James superó al alemán Thomas Müller quien acumuló 5 goles,
tres asistencias, y siete partidos disputados. En tercer y cuarto puesto
finalizaron Neymar y el argentino Lionel Messi, ambos con cuatro goles y una
asistencia, pero con favorabilidad para el brasileño por haber estado menos
minutos en la cancha de juego.
No solo fueron sus seis goles que lo dejaron como máximo
goleador del Mundial, sino su calidad técnica, sacrificio y claridad para
asistir a sus compañeros que volvieron a James en la máxima revelación en la
tierra de la samba.
De
esta manera la merecida Bota de Oro es para James Rodríguez quien tuvo un
destacado papel en la histórica actuación del seleccionado colombiano que
avanzó hasta la ronda de cuartos de final cuando cayó derrotado 2 - 1 a manos
de la selección local, Brasil.







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